jueves, 20 de marzo de 2025

El fin del mundo


 Llego a la fiesta

con el corazón latiendo en las manos.

 

La veré después de meses,

después del frío,

después del vacío.

 

Estás tan hermosa, tan brillante.

Yo, solo un guapo callado.

 

Hola.

Venía a decirte que bailaras a mi lado.

 

Disculpa, no sabía, no pensaba,

que alguien ya se muere por ti.

 

Ella lo mira.

Le duele su tristeza.

Le duele su amor tardío.

“No me compadezcas”,

admito la derrota.

 

Eres perfecta.

Yo, un perfecto idiota.

Diminuto.

Casi nada sin ti.

 

Mientras bailas,

muero.

Mientras ríes,

quiebro.

 

Quiero que pare la música,

que calle la orquesta,

que todo desaparezca.

 

Pero no hago nada.

Solo me pierdo,

me disuelvo,

me vuelvo nadie,

asumo la derrota.

 

Bailas,

locamente enamorada.

Y yo, transparente.

 

Me digo que no pasa nada.

Pero sí pasa.

Lo que pasa eres tú.

 

Bailas

y no sabes

que mi mundo entero

se destruye.

Y al verlos juntos,

en un minuto,

el fin del mundo.




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